2017/02/11

Del mito al logos


Pero a partir del siglo VII a. C., algunos sabios, los más célebres de ellos Tales, Anaximandro y Anaxímenes, empezaron a abandonar las respuestas mitológicas en las cuales se basaba la religión.

En cambio, empezaron a buscar explicaciones en el discurso racional (logos, en griego), y a prescindir de la mitología. Este paso del mito al logos se puede ubicar geográficamente en Jonia, Asia Menor, entre otras razones porque, en ese lugar, había las siguientes condiciones:

Libertad religiosa: Como el politeísmo griego no era dogmático, había libertad de pensamiento.

Ambiente cosmopolita: Jonia era una especie de encrucijada cultural en la que se encontraban las más diversas ideas antiguas, tanto de Oriente como de Occidente. Fue un lugar caracterizado por la apertura mental.

Confección de los primeros mapas: Los cartógrafos se dieron cuenta de que los sitios descritos en las epopeyas no siempre se correspondían con la realidad.

Elaboración de leyes: Los reyes veían cada vez más insuficientes los mitos para regular la vida pública y privada.

Ocio: El hecho de que las sociedades antiguas, en especial la griega, fuesen esclavistas, permitió a ciertas clases adineradas dedicarse al estudio y a la elaboración de ideas.

¿Qué origina la filosofía?

Si por una parte la filosofía como proceso cultural comenzó en la antigua Grecia, por otra
la filosofía, como necesidad intelectual, tiene su origen en tres factores clasificados por Karl
Jaspers (1883 – 1969):

Asombro: Tanto para Platón como para Aristóteles no hay filosofar sin asombro. El primero pone en boca de Sócrates que «la admiración es lo propio del filósofo y la filosofía comienza con la admiración» (Teeteto, 155), mientras el segundo escribió que «la admiración impulsó a los primeros pensadores a especulaciones filosóficas » (Metafísica, A, 2). Admiración se ha de entender en este caso como una actitud de asombro y extrañeza ante la existencia.

Duda: Del asombro necesariamente surge la duda, ya que queremos conocer, y conocer bien. De modo que el asombro no lleva sino a despertar un deseo por conocer, pero no un conocer superficial sino radical, basado en el cuestionamiento dirigido a encontrar todas las
respuestas posibles y más profundas. Si un filósofo puede enseñar a dudar es René

Descartes (1596 – 1650), quien planteó la duda como método filosófico: si se puede
dudar, se puede pensar y si se pude pensar es porque se existe. Quien no duda, no se ve impulsado a buscar las respuestas necesarias, sea para confirmar sus creencias o para descubrir la falsedad de las mismas.

La más radical de todas las preguntas filosóficas es ¿por qué?, en especial cuando se
refiere al sentido de la vida. Situaciones límite: Son aquellas situaciones permanentes en la vida que no varían y que definen nuestra existencia. La angustia ante la muerte, el sufrimiento, la enfermedad, la lucha por la libertad, la injusticia, el odio, son todas situaciones ineludibles que generan reflexión filosófica y que, además, repercuten en los actos humanos. 

De modo que, contrario a la opinión común, la filosofía es una reflexión sobre la vida y para la vida, una teorización sobre los principios de cuanto anhelamos conocer y que, para nada,
es ajeno a nuestra existencia concreta y cotidiana.

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